11 febrero 2006

MANIFIESTO POR EL DERECHO FUNDAMENTAL A LA VIVIENDA

Decenas de miles de personas, especialmente jóvenes, sufren en Euskadi la imposibilidad de acceder dignamente a una vivienda. La propia Constitución obliga a los “poderes públicos” a “establecer normas para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”. Algo que, hoy por hoy, parece bastante alejado de la situación real. En Euskadi necesitamos una Ley del Suelo que, en el marco de Sostenibilidad global, combine la Protección Medioambiental, la coherencia urbanística y la Sostenibilidad Social, centrada ésta en el Acceso a la Vivienda como eslabón básico de Integración ciudadana y social, una Ley que ponga fin a los actuales desequilibrios, racionalice la gestión del terreno y frene los precios desorbitados del mercado.

Necesitamos viviendas dignas a precios asequibles. Más de 70.000 personas están inscritas en el Servicio de Demandantes de Vivienda del Gobierno Vasco, Etxebide, intentando acceder a una vivienda de protección oficial, ante la imposibilidad de adquirirla en el mercado libre. Están reclamando el ejercicio de un derecho básico, como puede ser el de la educación o el de la sanidad. Un 80% de esas 72.000 personas tienen ingresos anuales inferiores a 21.000 euros y en su mayoría son jóvenes con empleos en precario y sueldos bajos. Lo elevado de estas cifras da idea de que el problema de la vivienda no es una cuestión menor que el mercado irá “resolviendo con el tiempo”. Estamos ante un asunto de emergencia, cuya gravedad se ha ido acumulando en las dos décadas pasadas y ante el que es preciso tomar medidas de forma inmediata.

Analizando los grandes números del sector, nos encontramos con que en los últimos diez años el precio de las viviendas libres se ha elevado en un 250%, mientras el coste de la construcción de las mismas ha crecido tan sólo en un 35%. Es obligado que nos preguntemos ¿a dónde han ido a parar esos excedentes? Sin duda, a manos de los propietarios del suelo y de los especuladores que han aprovechado la circunstancia de que las administraciones públicas no han sabido reaccionar a tiempo para resolver el problema. Ese diferencial tiene su contrapartida en las hipotecas que miles de ciudadanas y ciudadanos vascos han contraído con las entidades financieras, que durante el pasado año registró un nuevo récord histórico en deudas hipotecarias.

El problema del acceso a la vivienda está indisolublemente ligado a la escalada de precios. La crudeza de la situación ha obligado incluso a los sectores más inmovilistas (los grandes beneficiados) a plantear recetas tendentes a una solución parcial del mismo.

Por un lado, desde los promotores y desde otros sectores se aboga por mayores porcentajes de vivienda tasada como si esta figura fuera la panacea que vaya a resolver todos los problemas. Dichos sectores pretenden que este producto (vivienda pseudo-VPO que puede llegar a doblar su precio final de venta) da respuesta al segmento de población con ingresos a medio camino entre la VPO y el mercado libre. Sin embargo entendemos que la propuesta de incentivación de este producto no obedece a la intención de cubrir las expectativas de este segmento de población sino que más bien se debe a la resistencia de los propietarios del suelo y de algunos promotores a renunciar a una parte de sus beneficios que consideran legítimos y consolidados. En el marco actual, la rentabilidad posible es obviamente menor cuanta más VPO y menos tasada o libre se construya, pero esto no quiere decir que la VPO no sea un producto rentable o que su auge encarezca la vivienda libre, sino que sencillamente la repercusión del precio irreal del suelo se traslada directamente al usuario, el cual no tiene otra alternativa.

Por otra parte la Banca, siempre atenta ante las evidentes dificultades de la ciudadanía para hacer frente a los desorbitados precios de la vivienda, nos ha ofrecido recientemente nuevas alternativas como el préstamo hipotecario a 50 años. Es un síntoma preocupante del interés con el que la Banca pretende, incluso incurriendo en riesgos que ha denunciado el propio Banco de España, hacerse con el patrimonio de una gran parte de la población a costa del incremento permanente de los precios de la viviendas.

Nos preguntamos por qué la sociedad ha tenido que pagar en forma de endeudamiento hipotecario esos enormes márgenes que se han embolsado propietarios del suelo y promotores. ¿Por qué las entidades financieras detentan, a través de las hipotecas, cantidades tan ingentes de la riqueza de la ciudadanía, cantidades que en ninguna época de la historia de Euskadi se habían alcanzado? Es evidente que los propietarios del suelo y muchas empresas promotoras o financieras han hecho “sus deberes” a la perfección. Lo que no es admisible es que en las últimas décadas las instituciones no hayan puesto coto a esta situación, dejando en una nebulosa de desregulación y de ausencia de intervención desde la normativa vigente.

El Gobierno Vasco ha duplicado en los últimos cinco años el presupuesto dedicado a Vivienda, alcanzando los 180 millones de euros para 2006. Casi un 20% superior al de 2005. Creemos que esta partida de dinero público debe incrementarse. Necesitamos una mayor implicación fiscal y económica de Diputaciones y Ayuntamientos. Este problema de gran magnitud requiere mayores compromisos. Se ha de intervenir en operaciones de vivienda social en alquiler. Necesitamos seguir ampliando la visión social en estos asuntos. Las viejas recetas ya no nos sirven. Y tampoco valen algunas de las recetas inspiradas por la patronal y asumidas por otros agentes que, olvidando la difícil situación que vive la juventud vasca, tratan de hacernos creer que lo mejor para resolver el problema de la vivienda es pagar precios más caros.

Necesitamos una Ley del Suelo y la necesitamos ya. ¿No es éste uno de los temas más importantes y prioritarios en el ranking de las preocupaciones de la ciudadanía vasca?

Una Ley del Suelo que haga frente a la especulación y que enfrente el problema de la vivienda en su raíz, es decir, en el control del desarrollo urbanístico. La vivienda no es un problema de tal o cual localidad, sino que es un problema de país, que afecta a la juventud vasca en general y a los sectores más desfavorecidos. Es obvio que una parte del sector, que está acostumbrado a trabajar con espíritu especulativo, se desenvuelve mucho mejor en un escenario desregulado, o con una regulación dispersa, que con una normativa bien asentada, como la Ley del Suelo, que volverá a debatirse y a votarse en el Parlamento durante el año 2006.

Necesitamos la Ley del Suelo y la necesitamos ya:

-Porque es el instrumento imprescindible para alcanzar una solución definitiva al problema de la vivienda en el marco de un Urbanismo más Sostenible e Integrador.
-Porque es un herramienta básica contra la especulación, incidiendo en el precio de la vivienda a través de la regulación del mercado y los costes del suelo.
-Porque aporta la figura del Agente Urbanizador –inexistente en la actualidad- que nos permite evitar el control absoluto de la iniciativa privada sobre el mercado del suelo. De esta manera, ya no será el propietario privado quien decida cómo, cuándo y con quién hace la gestión. Sino que habrá una empresa externa contratada por cada Ayuntamiento para ordenar, reparcelar e indicar a los propietarios privados “estas son sus parcelas y con esta rentabilidad”. El cambio será muy sustancial.
-Porque establece mayores reservas de suelo para viviendas protegidas
-Porque permitirá a las administraciones públicas desarrollar una intensa política de vivienda en alquiler gracias a las posibilidades de obtención de fondos para realizarla que la Ley ofrece.
-Porque Euskadi se puede seguir situando a la cabeza de las políticas públicas de vivienda que se realizan en el Estado español.

La Ley del Suelo será la herramienta que nos permita reordenar el mercado de la vivienda en Euskadi de una manera más pública y progresista, atendiendo los problemas sociales, con una óptica más solidaria. Y además, creemos que puede conseguir un efecto indirecto que beneficie al conjunto de la ciudadanía, al incidir favorablemente forzando a la baja el precio de la vivienda privada.

Queremos subrayar que todos los grupos políticos, de una u otra manera, han coincidido en la urgencia de disponer de la Ley del Suelo ante la carestía de la vivienda. Es una asignatura pendiente que tenemos que aprobar sin más demora. Es por esto que, apelando a la responsabilidad de quienes nos representan en el Parlamento Vasco, les pedimos que:

-Realicen el máximo esfuerzo de consenso, sin partidismos, olvidando el rendimiento electoral, con el horizonte del servicio común al que todos están llamados, para que el reconocimiento de los derechos sea efectivo y no mera retórica constitucional.
-Se esfuercen por situar a Euskadi a la cabeza de planteamientos de progreso y acción social en estos asuntos que encuentran su impulso en el artículo 47 de la Carta Magna
-Sientan como propia la oportunidad histórica que supone la Ley del Suelo, apelando a la responsabilidad política ante la carestía de la vida y las denuncias contra la especulación de los suelos que, aún estando en manos privadas, forman parte del patrimonio de nuestra sociedad.

Nuestro país necesita visualizar una línea legislativa y estratégica que ofrezca, en los temas claves, una mayor justicia social. En el tema de la vivienda ha quedado claro el contraste entre la vivienda como fuente de negocio de primerísimo plano, donde año a año aumenta la agresividad empresarial, y la vivienda digna como derecho en una sociedad económicamente desigual. Cada vez hay más distancia entre la capacidad económica de la ciudadanía y el precio de la vivienda, ya sea para comprarla o alquilarla. Nos negamos a aceptar con naturalidad esta ley del mercado y proponemos una Ley emanada del Parlamento para contrarrestar un negocio que parece irrefrenable.

La vivienda es mucho más que un negocio de especulación. En ello nos va el futuro. Con este Manifiesto, los firmantes deseamos generar la suficiente conciencia sobre la gravedad del problema de la vivienda, subrayando que el derecho a la propiedad del suelo debe quedar claramente supeditado a la función social del mismo. Con este Manifiesto abogamos por conseguir un nuevo tiempo de mayor sensibilidad conjunta entre todas las instituciones y agentes implicados para con los temas de vivienda y, por tanto, para con la vida.

Mari Asun Landa (Escritora) & Juanito Oiarzabal (Alpinista) & Benito Lertxundi (Músico) & Periko Ibarra (Profesor de UPV/EHU) & Juanma Bajo Ulloa (Director de Cine) & Roberto Bermejo Sáez de Segura (Profesor de la UPV/EHU) & Xabier Amuriza (Bertsolari) & Ángel Toña (Profesor de la Universidad de Deusto) & Bernardo Atxaga (Escritor) & Mikel Urdangarín (Músico) & Ramón Zallo (Profesor de UPV / EHU) & Arantza Rodríguez (Profesora de la UPV/EHU) & Begoña Zubieta (Periodista de ETB) & Alejandro Zugaza (Agente literario) & Garbiñe Biurrun (Magistrada) & José Rodríguez (Periodista de Deia) & Seve Calleja (Escritor) & Luis Rodríguez (Arquitecto) & Paul Nicholson (Sindicalista) & Gotzon Toral (Profesor de la UPV/EHU) & Néstor Basterretxea (Escultor) & Iñaki García Uribe (Periodista) & Idris Erdiwah (Presidente del Centro Vasco Árabe Libio) & Petxo Idoyaga (Profesor de la UPV/EHU) & Carmen Oriol (Psicóloga) & Amaia Goikoetxea (Periodista)

Lolo Rico (Escritora / Realizadora de TV)
Natxo Madorrán (Arquitecto)
Félix Maraña (Escritor)
Julio Arriola (Profesor de la UPV/EHU)
Celina Pereda (Presidenta de Médicos del Mundo)
Asun Balzola (Escritora)
Pilar Garrido (Profesora de la UPV/EHU)
Kepa Junkera (Músico)
Juan Mari Apellaniz (Antropólogo)
Nekane Lauzirika (Periodista )
Pello Salaburu (Profesor de la UPV/EHU)
Alex de la Iglesia (Director de Cine)
Alberto Vidal (Experto en Marketing)
Joaquín Arriola (Profesor de la UPV/EHU)
Mikel Mardaras Olague (Galerista)
Emilia Epelde Artetxe (Galerista)
Kirmen Uribe (Poeta)
Carlos Azkunce (Movimiento Ciudadano Barrio San Francisco de Bilbao)
Helena Taberna (Directora de Cine)
Manuel Díaz de Rábago (Magistrado)
José Manuel Castells (Profesor de la UPV/EHU)
Ignacio Muñagorri (Profesor de la UPV/EHU)
Fernando Marías (Escritor)
Txaro Arteaga (Periodista, ex directora de EMAKUNDE)
Asier Loroño (Abogado)
Alfonso Dubois (Profesor UPV/EHU; presidente de HEGOA)
Amaia Fano (Periodista)
Ignacio Ruiz Olabuenaga (Sociólogo)
Mariano Ferrer (Periodista)
César Manzanos (Profesor de la UPV/EHU)
Gorka Landaburu (Periodista)
Josu Unanue (Miembro de Movimientos Sociales )
Pedro Luis Arias (Profesor de la UPV/EHU)
Toti Martínez de Lezea (Escritora)
Alberto Albaizar Buisan (Ingeniero Industrial)
Antonio Álvarez Solís (Periodista)
Eduardo García Elosua (Secret. Acción Sindical de CCOO de Euskadi)
José Manuel Mata (Profesor de la UPV/EHU)
Jesús Casquete (Profesor de la UPV/EHU)
Miguel Angel García Herrera (Profesor de Derecho Constitucional)
Jose Manuel Gotilla (Director del IES de Ibarrekolanda)
Darío Paez (Profesor de Universidad)
Maite Valdivieso (Responsable de Pastoral Obrera en Bilbao)
Josu Ugarte (Director de BAKEAZ)
Gonzalo Maestro (Profesor de la UPV/EHU)
Mikel Marín (Técnico de Extensión de Redes)
Carlos Rodríguez (Profesor de la UPV/EHU)
Jose Luis Dueñas (Profesor de Filosofía)
Sara Maza (Técnico de Solidaridad Internacional)
Clara Zabalo (Jubilada)
Javier Elzo (Sociólogo de la Universidad de Deusto)
Gontzal Mendibil (Músico)
Nélida Zaitegi (Pedagoga)
Natxo Isusquiza (Sacerdote en Otxarkoaga)
Javier Galparsoro (Abogado. Presidente de CEAR)
José Ramón Castaños (Carta de Derechos Sociales)
Jose Luis Lizundia (Euskaltzaina /Académico)
Juanjo San Sebastián (Montañero)
Rigoberto Jara (Presidente de la Coordinadora Harresiak Apurtuz)
Alberto Schommer (Fotógrafo)
Álvaro Bermejo (Periodista / Escritor)
Iñaki de la Fuente (Pintor)
Juan Luis Uría (Inspector Médico)
Julia Otxoa (Poeta)
Ricardo Ugarte (Escultor)
Ludger Mees (Profesor de UPV / EHU)
José Mentxaka (Arquitecto)
Andoni Egaña (Bertsolari)
Carlos Martín Beristain (Médico)

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