11 febrero 2006

FUENTES FIABLES

Los medios de comunicación tienen una demanda constante de noticias a la que satisfacer. La rapidez con la que se reclaman y los costes en tiempo y dinero para buscarlas y contrastarlas, obligan a reducir la labor periodística al mínimo.

Determinadas fuentes consideradas fiables por los medios de comunicación, alivian de la carga de una investigación imposible en un mundo a cámara rápida. Estas fuentes suelen coincidir con los representantes gubernamentales, funcionarios de policía o grandes poderes empresariales que cuentan con la apariencia de veracidad necesaria para que sus posturas particulares sean noticia.

El mito de Madrid Rock:
Cuando el director de Madrid Rock dijo que cerraba su tienda por culpa de las descargas de Internet, los medios de comunicación no lo dudaron un instante. La prensa, la radio y la televisión, que no dedican ni un solo segundo a la música independiente, se convirtieron, de la noche a la mañana, en los mayores melómanos y defensores del arte. Titulares ñoños y lacrimógenos donde lloraban la caída de un mito y se lamentaban de la maldita piratería que lo había asesinado.

El periódico ABC tituló a la noticia “El último Rock de Madrid” y en su desarrollo no dejaba lugar a la duda de quién fue el asesino de la tienda y de la música: “La parió la «movida». La mató la «piratería» […] La piratería, el disco «bastardo», va a poner en la calle a 46 personas, algunas de ellas, con más de 10 años de trabajo a sus espaldas en el negocio”.

Es decir, lo que el director de la empresa había alegado como causa del descenso de ventas, era noticia. El empresario millonario que va a dejar en la calle a 46 personas culpando a otros de la calamidad, es una “fuente fiable”.

Pero cuando los 46 trabajadores que tanto le importaban a ABC destaparon, por medio de sus delegados sindicales, que podían “probar fehacientemente” que la tienda no cerraba por la piratería sino por la avaricia de un empresario que vendía el local por una suma incalculable a una multinacional textil, pocos medios se hicieron eco de esa réplica. Los que lo hicieron dejaban claras las diferencias que hay entre la opinión del director de un negocio y la de sus trabajadores. Mientras las palabras del primero eran palabra divina y se convertían en noticia, la de los segundos, que podían probarlas “fehacientemente”, eran solo una opinión.

Para ABC, “a juicio de la central sindical [CCOO], el cierre está motivado por «una negligente gestión y una especulación inmobiliaria»”. El periódico EL MUNDO, que en su día colocó a la noticia el explícito titular de “La piratería acaba con Madrid Rock”, tituló a las informaciones de los trabajadores como “CCOO denuncia que el cierre de la tienda de discos 'Madrid Rock' se debe a la especulación inmobiliaria”. “El País” había titulado a su reportaje “La piratería mata un mito musical” a pesar de que no había más prueba que la palabra del dueño del establecimiento, pero cuando los trabajadores dijeron, nómina en mano, que ellos cobraban parte de su sueldo por comisiones de ventas y que sus sueldos no habían bajado, este diario dijo que “los empleados del establecimiento vinculan el cierre con supuestas maniobras especulativas, no con el descenso de ventas”.

La primera opinión que se dio es la realidad y la segunda es lo que los trabajadores opinan sobre ella. Al fin y al cabo, de todos es sabido que los trabajadores son capaces de decir cualquier cosa para pillar un buen pellizco por su despido, no como los empresarios millonarios, conocidos por su amor a los obreros y por su proporcionada escala de valores donde el dinero ocupa los últimos peldaños.»

Es un extracto, entre los muchos que podrían elegirse, de «Copia este libro», un libro sobre las actuales leyes de propiedad intelectual, al servicio de los mercaderes de la cultura y contrarias a los intereses del público y de los propios creadores. El autor es David Bravo, un abogado valenciano de sólo 28 años. El libro está muy bien documentado, bien escrito, a veces divertido y siempre interesante: es brillante. Se puede bajar -libre, gratuita y legalmente- de
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=23824

Salud y a copiar, que la cultura es patrimonio de todos. Los «piratas» ¡son ellos!

(Gracias Fernando)

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